¿Leer para el hábito o leer para leer?: de lo mecánico a lo memorístico, de lo memorístico a lo constructivo
Sin embargo, la siguiente reflexión va direccionada hacia plantear algunas consideraciones características fundadas en el ámbito familiar y social que bien pueden influir para que se genere o no el hábito lector.
A partir de la premisa de ser una sociedad poco lectora de libros, la familia ofrece una serie de lecturas cuyas características están solventadas en herencias maternas o paternas desde donde los imaginarios son construidos a partir de la experiencia. En este ámbito el sujeto hace lectura desde su rol como miembro familiar, más no hay en él un estímulo que lo lleve a un encuentro cotidiano con la lectura de libros, por lo tanto sus configuraciones están cimentadas en transmisiones hereditarias, perspectiva que permitiría plantear la pregunta ¿desde dónde y cómo abordar el hábito lector con este sujeto? En lo social
Luego de las configuraciones que ofrece el ámbito familiar, el sujeto va a encontrar un entorno
exterior donde los otros pueden establecerle similares o nuevas configuraciones, lo que conlleva a que éste puede ratificar las suyas o asumir nuevas configuraciones, sin dejar de considerar un posible choque entre ellas (imaginarios familiares vs imaginarios sociales), es decir, la escuela, los amigos, los grupos, la recreación son aspectos que también determinan o no el hábito que pueda asimilar un sujeto para acercarse a los libros, en tanto se establecen relaciones bajo imaginarios y acciones distintas.♫ Leer para el hábito: de lo mecánico a lo memorístico
El anterior panorama permite entonces entrar a considerar la reflexión, iniciando eso sí con una somera definición de diccionario respecto al hábito:El diccionario Akal de Psicología sostiene que el termino hábito “[…] del lenguaje corriente no ha tomado un sentido técnico preciso en el lenguaje científico […]. Este ocupaba un lugar importante en la teoría del prendizaje* elaborada por C. Hull en los 40’s; tenia en ella estatus de constructo* hipotético o variable intermedia*; inferible de la producción de los comportamientos adquiridos, y cuya fuerza estaba en función de diversas condiciones de aprendizaje; al no haberse impuesto la ambiciosa tentativa de teoría hipotética – deductiva de Hull, ni sus fórmulas ni su terminología, el termino hábito dejó de encontrarse prácticamente en la literatura científica anglo – sajona y en la francesa. Cuando se utiliza, la palabra hábito designa generalmente un comportamiento adquirido que ha alcanzado un cierto nivel de automaticidad, y sobretodo en el registro de las conductas motrices más que en las verbales e intelectuales […] [1], por lo tanto se podría concluir que el hábito lector conlleva a una práctica sustentada en una serie de comportamientos sistemáticos que generan una especie de automaticidad por los libros, o como bien lo plantea Howard C. Warren cuando enuncia sobre el hábito de la lectura como la “Tendencia de un lector a mirar primero (por ejem.) la esquina superior izquierda de una página, debido a su costumbre de hacerlo al leer páginas impresas [2]; una escena un poco caricaturesca de tener y acercarse a los libros, pero no saber como utilizarlos, o no saber que hacer con ellos en términos de construcción de pensamiento.
Se pretende generar hábito lector en los niños para que accedan y encuentren en ellos palabras, imágenes bajo el carácter de diversión. La familia y las instituciones preescolares son orientadas desde estrategias metodológicas básicas para que los niños empiecen a familiarizarse con su lengua materna, es un proceso de mecanización donde leer se convierte en una reunión de signos para generar sonidos.
Posteriormente se llega a la escuela donde el hábito se argumenta desde la comprensión inmediata, es decir, desde la memorización (se recuerda que se leyó), aquí prima hacer un leve sondeo de contenidos pero no se desarrolla una discusión con el objeto que estos puedan llevar a construcciones coherentes de pensamiento.
♫ Leer para leer: de lo memorístico a lo constructivo
Más que memorizar, en este punto debe concebirse y enfocarse el hábito como una labor donde
se pueda y/o se permita recrear, reflexionar y polemizar el contexto histórico, político, social y cultural que proveen y aluden los textos – el contexto de los textos - No se trata de cursos sobre historia o política, etc., sino que se debe contemplar algunos datos “básicos” pero sustanciales de los contenidos de los libros, lo que implica un nivel de lectura, no solo literario sino de exploraciones sobre datos referidos a hechos o sucesos desde donde se escribe un texto.El hábito lector para la construcción de pensamiento se fundamenta en asumir la lectura como un ejercicio que asume una exploración del contenido del libro, a partir del cual se pueda contemplar datos que estuvieron o están más allá de su propio contenido, es decir, y para citar un ejemplo, el carnero de Juan Rodríguez Freyle es un libro escrito en una época histórica importante para Colombia, en tanto denota aspectos del tema de la colonización. Iniciar su lectura con una corta antesala sobre algunos de los hechos políticos y sociales que lo rodearon contextualmente, teniendo en cuenta eso sí, una apropiada estrategia metodológica, podría crear otras expectativas al momento de estimular su lectura. El lector contemplaría el texto con otra actitud. Entablaría “charlas” con el desde ópticas o preguntas precisas. Concebiría lógicas respecto a determinados procesos histórico/políticos y sociales de su entorno social. Asumiría una posición respecto a dichas lógicas que lo conllevaría a dilucidar conclusiones con claridades.
Leer para leer traduce enfocar el hábito desde y para la construcción de pensamiento a partir del cual se pueda tener sujetos pensadores, de debate y posición frente a sí mismos y frente a los ámbitos donde se dimensiona.
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[1]. Diccionario Akal de Psicología. DORN, Roland [director]. Akal ediciones. Madrid, España. 1998.
[2]. Diccionario de Psicología. WARREN, Howard C. [editor]. Fondo de cultura económica. México. 1989.









Desde ésta perspectiva se propone una reflexión que pueda responder a preguntas como ¿por qué el desespero institucional y personal, a la hora de realizar actividades de Promoción de Lectura, para que se les entregue las listas del público ATENDIDO? ¿Será que la Promoción de Lectura en el ámbito nacional tiene como estandarte fundamental los estandartes numéricos? ¿Cómo mide el número 100 el nuevo comportamiento familiar de un individuo que cambió por leer y analizar en su psiquis, el libro “son unos cerdos” de Anthony Browne? ¿La Promoción de Lectura se debe visionar como un plan de socialización histórica, de encuentro consigo mismo y con el otro, de análisis, reflexión y crítica ó se debe vender para el sostenimiento? Son algunas de las preguntas que surgen hoy cuando se encuentra que están rodando propuestas y acciones en torno al tema, y en las cuales, por ejemplo, el elemento fotográfico se ha constituido en una pieza fundamental para “demostrar” el trabajo en P. L. - ¿Será que una foto que muestra 500 personas da fe del trabajo y discusión que se planteó en determinada actividad? – ¿Será que quien escribe está delirando y quiere cambiar el mundo a partir de un libro?